¿Cómo saber si una instalación solar está mal hecha?
Con una revisión técnica en terreno que compare la instalación con la normativa de la SEC. Una instalación mal hecha no siempre se nota a simple vista: puede generar electricidad con normalidad y aun así tener fallas serias de ejecución, o no haber sido declarada nunca. La sensación de que “funciona, así que debe estar bien” no reemplaza esa revisión, porque los errores más peligrosos son justamente los que no se ven.
La referencia para revisar es la Instrucción Técnica RGR N° 02/2024 de la SEC, que fija cómo se diseñan y ejecutan las instalaciones fotovoltaicas conectadas a la red. Repasamos los cinco errores que vemos con más frecuencia al auditar instalaciones hechas por otras empresas o por cuenta propia, qué dice la norma y qué implica corregir cada uno.
Error 1: cables sin canalizar
Cuando los cables del sistema solar quedan sueltos, a la vista o simplemente amarrados a una estructura sin ningún tipo de canalización, la instalación queda expuesta a roces, humedad, radiación UV y daño mecánico directo. Con el tiempo, el aislante se deteriora y el riesgo de una falla eléctrica aumenta de forma silenciosa.
La RGR N° 02/2024 es explícita: todos los conductores deben canalizarse según el pliego técnico RIC N° 04 (punto 11), y en el lado de corriente continua “no se aceptarán canalizaciones en CC de forma aérea” (punto 9). Y en los conductores de alterna que salen del inversor, el tramo sin protección mecánica hasta la caja de derivación no puede superar los 40 cm.
La corrección pasa por instalar canalización adecuada (tubería o bandeja, según el tramo y la exposición) y reordenar el recorrido de los cables siguiendo las distancias y fijaciones que exige la normativa eléctrica. Es un trabajo que casi siempre implica intervenir tramos completos, no solo parchar el punto más visible.
Error 2: protecciones ausentes o mal dimensionadas
Un sistema fotovoltaico necesita protecciones eléctricas dedicadas, tanto en corriente continua como en corriente alterna, que corten el circuito ante una falla, una sobrecarga o un cortocircuito. Cuando estas protecciones no existen, o existen pero están mal dimensionadas para la potencia del sistema, cualquier falla que debería quedar contenida en segundos puede escalar a un daño mayor en equipos o cableado.
El dimensionamiento tiene números concretos. Según la RGR N° 02/2024 (punto 11), los conductores del lado de corriente continua deben soportar al menos 1,25 veces la corriente máxima del circuito fotovoltaico, con una caída de tensión inferior al 1,5 %, y los del lado de corriente alterna, 1,25 veces la corriente máxima del inversor. Además, todo inversor debe tener detección e interrupción de arco eléctrico, según la norma IEC 63027 o el estándar UL 1699B (punto 12).
Corregir este error implica calcular correctamente la protección según la potencia y corriente del sistema, e instalarla en el tablero correspondiente, dejando circuitos separados e identificados para la generación solar. No es algo que se resuelva agregando un solo interruptor genérico.
Error 3: inversor mal ubicado o sin ventilación
El inversor es un equipo electrónico que genera calor durante su funcionamiento y que requiere ventilación adecuada para operar dentro de sus parámetros normales. Es común encontrarlo instalado a la intemperie sin la protección que su ficha técnica exige, o encerrado en un espacio sin circulación de aire, lo que acorta su vida útil y puede provocar apagones por sobrecalentamiento.
Las condiciones las fija cada fabricante en la ficha y el manual del equipo: rango de temperatura de operación, grado de protección IP y distancias libres para ventilar. La RGR N° 02/2024 agrega reglas para lo que rodea al equipo: los tableros y cajas a la intemperie deben recibir sus canalizaciones por la parte inferior, conservando su grado IP, y el tablero de corriente continua debe tener IP65, o al menos IP54 si está bajo techo (punto 9).
La solución depende del caso: a veces basta con reubicar el equipo a un espacio ventilado y protegido de la lluvia y el sol directo; otras veces se requiere instalar una cubierta o rejilla de ventilación adicional. Lo importante es respetar las condiciones ambientales que indica el fabricante, no solo dejarlo “en algún lugar que quedó cerca del tablero”.
Error 4: sistema nunca declarado ante la SEC
Es de los errores que más vemos: instalaciones que funcionan bien desde el punto de vista técnico, pero que nunca fueron declaradas ante la SEC mediante la declaración TE4. El Reglamento de Generación Distribuida para Autoconsumo (DS 57/2019) exige comunicar la energización a la SEC una vez concluidas las obras (art. 26), y sin esa comunicación la distribuidora no puede conectar el sistema al net billing (art. 27).
Corregirlo requiere que un instalador eléctrico autorizado revise el sistema completo, confirme que cumple con la normativa y presente la declaración correspondiente ante la SEC. Si en la revisión aparecen otras no conformidades (como las de esta misma lista), hay que solucionarlas antes de poder declarar. La declaración se presenta con los documentos que pide la Instrucción Técnica RGR N° 01/2024 (tabla N° 1): entre otros, planos as-built en todos los casos y, en sistemas de más de 3 kW, un informe de ensayos y mediciones.
Error 5: mala puesta a tierra
La puesta a tierra es la que protege a las personas y a los equipos ante una falla eléctrica, derivando corrientes peligrosas de forma segura. Cuando está mal ejecutada, o directamente no existe, el sistema completo queda expuesto a riesgo de electrocución y daño a equipos ante cualquier falla de aislación.
La RGR N° 02/2024 (punto 17) exige conectar a la tierra de protección todas las partes metálicas de la instalación, “las estructuras de soporte, pasillos técnicos y las carcasas de los equipos”, y fija una sección mínima de 4 mm² para el conductor de tierra (2,5 mm² si va protegido mecánicamente, punto 11). La medición de la resistencia se hace según el pliego técnico RIC N° 06.
Corregir una puesta a tierra deficiente casi siempre implica medir la resistencia del sistema existente y, según el resultado, instalar o mejorar la malla o jabalina de tierra hasta cumplir con lo que exige la normativa. Es uno de los puntos que revisamos con más atención en cada auditoría, precisamente porque su falla no se nota hasta que ya es tarde.
¿Qué hacer si detecta alguno de estos errores en su instalación?
Pida una auditoría técnica antes de decidir qué corregir. Muchas veces un error visible esconde otro que no se ve a simple vista, y conviene tener el panorama completo antes de intervenir: corregir por partes puede obligar a deshacer trabajo después. La auditoría compara la instalación con la RGR N° 02/2024 y los pliegos RIC, deja evidencia de cada no conformidad y ordena qué hay que hacer antes de declarar.
En AFI Energía auditamos instalaciones solares (las hayamos hecho nosotros o no), identificamos las no conformidades con evidencia concreta, las corregimos y dejamos el sistema declarado ante la SEC. Puede revisar cómo trabajamos este proceso completo en nuestra página de regularización y certificación SEC.
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