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¿Cómo funciona un sistema solar conectado a red?
Un sistema fotovoltaico conectado a red genera electricidad durante el día y la usa primero en tu casa o negocio. Lo que no alcanzas a consumir se inyecta a la red eléctrica, y tu distribuidora lo descuenta de tu boleta gracias al mecanismo de net billing de la Ley 20.571.
En la práctica: el sol trabaja de día, la red te respalda de noche, y tu boleta refleja la diferencia. No necesitas baterías para empezar a ahorrar — aunque hay casos donde sí convienen, y te lo diremos con claridad.
¿Qué tipo de sistema me conviene?
On-grid (conectado a red). El más común y el de mejor relación costo-beneficio para propiedades con suministro eléctrico estable. Genera durante el día, inyecta excedentes y descuenta de la boleta.
Off-grid (aislado). Para propiedades sin acceso a la red — parcelas, casas de campo, sistemas de riego alejados. Requiere baterías dimensionadas al uso real que le darás.
Híbrido. Conectado a red y con baterías: acumulas tu propia energía para la noche o para los cortes de suministro. Es la opción para quienes valoran la continuidad de servicio tanto como el ahorro.
Si no sabes cuál necesitas, no te preocupes: es exactamente lo que definimos juntos en el diagnóstico.
Para tu casa o parcela
Si tu boleta de luz sube todos los meses y tu techo recibe sol, probablemente un sistema fotovoltaico bien dimensionado puede cubrir una parte importante de tu consumo — cuánto exactamente, depende de tu gasto, tu comuna y la orientación de tu techo. Por eso no prometemos porcentajes de catálogo: revisamos tu boleta y te mostramos una proyección realista antes de que tomes cualquier decisión.
La instalación en una casa típica toma entre uno y tres días de trabajo en terreno, con el trámite ante la SEC y la distribuidora gestionado completo por nosotros.
Para tu empresa, campo o industria
En instalaciones comerciales, agrícolas e industriales el diseño parte por el perfil de carga: cuándo consumes, cuánta potencia demandas y qué procesos no pueden detenerse. Dimensionamos la planta fotovoltaica en función de ese perfil — no del tamaño del techo — y revisamos que tu infraestructura eléctrica (empalme, tablero, protecciones, canalizaciones) soporte la nueva generación de forma segura y normada.
Trabajamos con packing, riego tecnificado, galpones, locales comerciales y plantas productivas, donde el retorno de la inversión se evalúa contra la tarifa real que pagas y la continuidad operativa que necesitas.
Instalar bien desde el principio cuesta menos
Una parte de nuestro trabajo es regularizar instalaciones que se hicieron mal: cables sin canalizar, protecciones ausentes, sistemas que nunca se declararon. Ese arreglo casi siempre cuesta más que haber instalado bien desde el principio. Por eso cada instalación nuestra sale con la declaración TE4 gestionada y la documentación completa en tus manos — la certificación no es un extra, es parte del servicio.